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ENTREVISTAS

11-04-2017

Actores por herencia y por formación


Protagonizan el film Maracaibo, que se estrenó el jueves. Marrale valora la formación bajo los lineamientos de Stanislavski, mientras que el hijo de Guillermo Francella cuenta que estudió con Julio Chávez.

En Maracaibo, la película dirigida por Miguel Angel Rocca que se estrenó este jueves, los personajes que interpretan Jorge Marrale y Nicolás Francella están unidos por una desgracia. Podrían ser simples enemigos, pero hay algo más entre ellos. A partir de un suceso muy violento, el exitoso cirujano que encarna Marrale tomará conciencia de las severas fallas de comunicación con su hijo (Matías Mayer). Y el joven convicto que le tocó en suerte al hijo de Guillermo Francella tiene todo que ver con el asunto. Las escenas entre ellos están cargadas de tensión y silencios incómodos.

Para Nicolás Francella, el desafío del exigente contrapunto con Marrale tuvo un atractivo especial: “Cuando me hablaron por primera vez del proyecto, lo primero que me interesó fue que estaban Jorge y Mercedes (Morán) en el elenco. Eso para mí fue clave, me motivó muchísimo”. Con apenas 26 años, Francella hijo empieza a armar una carrera cinematográfica (ya estuvo en Corazón de león, de Marcos Carnevale, y pronto se lo podrá ver en Los padecientes, de Nicolás Tuozzo), luego de presentarse en sociedad con un par de papeles importantes en televisión (Aliados, Viuda e hijos del rock & roll), un medio en el que repetirá este año con su participación en una nueva tira de Pol-ka titulada Cinco estrellas. “Con la actuación descubrí un camino que me da mucha satisfacción –cuenta–. Y la continuidad de trabajo es fundamental. Yo empecé a formarme con Nora Moseinco y Julio Chávez, pero todo arrancó de verdad cuando Marcos Carnevale me citó para el casting de Corazón de león. Me fue bien y muy pronto sentí que había encontrado lo mío. Ahora estoy en una etapa de observación y aprendizaje”.

Gracias a su enorme experiencia acumulada (trabaja con continuidad desde la década del 80), Marrale, quien volverá en mayo al Metropolitan Citi con Nuestras mujeres, la exitosa obra que protagoniza con Guillermo Francella y Arturo Puig, sostiene que es justamente la práctica aquello que consolida a un actor: “El trabajo continuado te va dando un lugar en el mundo. Te va conectando y te vas descubriendo. Te obliga al piletazo, más allá de la teoría. Yo de todos modos valoro especialmente mi formación. Soy de una camada que le dio mucha pelota a Stanislavski. No es que uno eche mano de eso todo el tiempo, pero es como andar en bicicleta: una vez que sabés, ya lo tenés incorporado. Y podés moverte con la misma soltura en la comedia o en la tragedia”.

Fue esa soltura en el set de filmación la que Nico Francella seguramente tomó de modelo de trabajo para hacerse cargo del jovencito que, escaso de recursos, se la juega en un arriesgado atraco con un socio muy particular: su propio padre (Luis Machín). “Aprendí un montón en esta película –admite–. Soy de esos que en un rodaje se quedan en un rinconcito, miran y toman prestado lo que les sirve. También escucho, aunque haya consejos que sirven y otros no te calzan del todo bien, claro. Con Jorge la experiencia fue muy buena porque él es un actor muy generoso. Fue muy útil para mí poder ver de cerca cómo fue resolviendo cada escena que le tocó”.

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