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OPINIÓN

16-05-2017

"Plan de Empleo Empalme: el único cambio es el nombre", por Luis Antonioli


El nuevo Plan de Empleo lanzado por el Gobierno Nacional en el marco de la celebración del Día del Trabajador ha demostrado no estar a la altura de las expectativas generadas tras su anuncio, tanto por su forma como por su contenido. Esto se debe a que principalmente el “Plan Empalme” no da nuevas herramientas a los programas ya existentes desde hace varios años. Es decir, el único cambio es el nombre.

A todos los ciudadanos les atrae la idea de la conversión de Planes Sociales con trabajo genuino, tanto por el ingreso económico como por la dignificación de la persona. El asunto es ver cómo se logra ese objetivo.

Los programas de generación de empleo existentes -como el PROEMPLEAR, Entrenamiento para el Trabajo, el Programa de Inserción Laboral (PIL)- ya contemplan el subsidio por parte del Estado a una parte del salario del trabajador que consiga un puesto de trabajo a través de las Oficinas de Empleo municipales ampliamente territorializadas y fortalecidas a partir del año 2002. No se ve nada nuevo en el programa Empalme respecto a estos programas. Uno podría pensar que es la masificación, y automatización del trámite administrativo, pero el propio decreto 304/17 sigue obligando a incorporar a la beneficiarios en el Programa de Inserción Laboral. Mismos procedimientos, mismo tipo de subsidio.

El Gobierno debería generar una política de Estado centrándose en fortalecer y masificar las políticas ya existentes en materia de inserción laboral. Esto se debe lograr de manera consensuada -tanto en la elaboración como en la implementación- con todos los niveles de gobierno (Nación, Provincias y Municipios), los actores político-partidarios, y fundamentalmente con los empleadores y sindicatos, sin dejar de lado a las organizaciones de la sociedad civil que tanto ayudan y suplen al Estado en la ayuda de personas desempleadas o con problemas de inserción laboral.

Lamentablemente la forma en la que el Presidente lanzó este “nuevo” programa está lejos de los que planteamos. No se habló en ningún momento de cuál es el monto del presupuesto destinado para estos planes ( ni siquiera si el mismo aumenta o no) ni cuál será su financiamiento.
Ahora bien, aún teniendo la mejor política de empleo, consensuada por todos los actores, ésta jamás podrá tener éxito alguno si no se desarrolla en el marco de un programa económico y productivo que tome a la generación de empleo como su máxima prioridad de Gobierno.

Lamentablemente las políticas actuales van en sentido contrario, tanto porque toman al trabajo como una variable de ajuste, como también por los datos que surgen de entidades oficiales y privadas. Si se sigue en este círculo vicioso de baja de salarios, baja de consumo, baja de producción y baja de empleo, será imposible que este “nuevo” programa dé buenos resultados.

Más preocupante aún es que se pierda la oportunidad de seguir fortaleciendo una política de empleo que se inició en 2002 y que con sus aciertos y errores era un ejemplo a nivel mundial reconocido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La coordinación real de estas políticas públicas con todos los actores para hacerlas más efectivas y lleguen a un universo más amplio es la tarea pendiente que tiene nuestro país en la materia, camino que el Presidente parece haber decidido no recorrer.

Ya estamos por llegar al segundo año de mandato y no se vislumbran indicios de que el Gobierno reaccione ante el flagelo de la desocupación, que cada vez genera mayor pobreza. Por eso hacemos este humilde llamado de atención para que se avance en la real situación de empleabilidad de todos los argentinos.

*El autor es Licenciado en Ciencias Políticas, ex subsecretario de Empleo de la provincia de Buenos Aires

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