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ENTREVISTAS

16-07-2017

“Me reencontré con la seducción. Soy mamá, pero también mujer”


Regresó a la conducción (en la web y en radio). A los 46 años y con una hija de 4 asegura que transita una nueva etapa en la que se siente poderosa, plantada y, ante todo, reiventada. el Amor maduro, su admiración por Susana, Mirtha y Moria y el paso del tiempo en boca de una de las conductoras más emblemáticas del medio.

os recibe en su nuevo departamento de Palermo. Un piso muy alto con una hermosa vista hacia el río. Es súper anfitriona y muestra contenta varios de los ambientes que decoró con la ayuda de una experta en Feng Shui, especialmente la oficina en donde trabaja, la cual casualmente tiene un televisor, pero al costado (“Y la mayoría de las veces apagado”, acota). “En este tiempo sin trabajar me apasioné con este sistema de ambientación filosófico chino. También me dediqué a estudiar hebreo y a visitar localidades del conurbano para hacer solidaridad”, cuenta mientras su hija Martina de 4 juega con las muñecas, mira tele y escucha por momentos -muy poco, ya que se porta como una reina- extractos de la entrevista. Viviana se acaba de mudar hace dos meses y ya piensa dónde estará su próximo hogar, “una casa con jardín”. Sí, así de camaleónica y movediza es esta figura de la agencia Chekka Buenos Aires. Después de un largo período alejada de los medios (había regresado sólo por un tiempo con el ciclo Brindar por Argentina antes de las elecciones presidenciales) y de haber sido mamá y esposa (del periodista y escritor Alejandro Borensztein, con quien asegura haber encontrado por primera vez el verdadero amor) retornó por partida doble: a un ciclo de descontracturadas entrevistas políticas que se emiten por Infobae (primero fue Mujeres en el poder y ahora, Los hombres del poder) y a la radio con un envío de actualidad que sale todos los días de 9 a 12 por AM Belgrano. “Ahí soy realmente yo, digo y hago lo que quiero, es mi lugar y me siento como pez en el agua”, afirma.

-¿Cómo fue el regreso a tu gran amor, la radio?
-¡Feliz! Empecé hace 24 años en ese medio y dejé recién cuando estaba embarazada de Martina. Tuve ofertas para volver en estos últimos años, pero cuando me tantearon de Radio Belgrano, me pareció interesante por el horario y porque es una emisora que no está afectada por la grieta. De todas maneras, les dije que sí, luego me eché atrás dos veces, ¡tremendo! Nunca me pasó algo así, pero después me di cuenta por qué lo hice: Me replanteé si quería volver al medio. No sabía para dónde ir, si debía cambiar de profesión, porque a mí me gusta reinventarme, no puedo ser la misma ni hacer lo mismo que hace 10 años…

“Soy muy loca, apasionada e intensa en el amor, a veces quiero bajar un cambio pero no puedo. Soy sexual, romántica y no negocio: nunca me duele la cabeza, me gusta estar linda para mi hombre, soy pura pasión”.
-¿A qué miedos te referís?
-A volver a exponerme a que cada cosa que una diga se juzgue… ¡Todo es una polémica! Fui de invitada al programa de Mirtha y ahí me di cuenta que estaba lista para todo y que tenía un nivel seguridad altísimo. ¡Mirtha me trajo suerte! Y encima apareció la oportunidad del programa de Infobae. Por otro lado, también tenía fiaca de regresar al trabajo con una casa montada y en funcionamiento, pero se cumplió un mes y ahora siento que nunca me fui, reconozco en mí una profunda madurez. Me rodeé de mujeres poderosas como Mirtha y las políticas y me dieron energía para reencontrarme con mi feminidad, con mi hembra…

-¿En qué sentido?
-Me había volcado tanto a mi casa que no encontraba a esa Viviana. Esas mujeres no tienen ni idea de lo que me enriquecieron, me devolvieron mi esencia femenina. Pude soltar la casa, independizarme de mi hija y tener más aire… me volví a sentir en eje. Tengo un trabajo en donde la paso bien y llego a mi casa y tengo una hija divina y un marido que me ama.

-¿A que llamás a amigarte con tu feminidad?
-Antes, en un punto, era muy líder, no pedía nada y tenía valores más fálicos: me mantenía sola, no tenía hijos, no sabía pedirle nada a un hombre, me parecía que estaba mal hacerlo. Todo el tiempo me hacía cargo de todo y de todos. Y tenía encima culpa y actuaba como geisha dentro de casa, ¡me harté! Después de esa etapa, me llegó la maternidad. Durante varios años me sentí muy mamá, estaba asentada en ese rol, pero ahora puedo laburar, hacer tapa de revistas sola, porque adquirí seguridad personal. Empecé a reecontrarme con la seducción, soy mamá, pero también, esposa, mujer…

-En otra época soñabas con ser conductora de la CNN, ¿hoy qué anhelás?
-Mi felicidad y sueños se transformaron. Hoy por más plata que me ofrezcan no me iría a trabajar a otro lugar, a llenarme de estrés y llegar como loca a mi casa. Sólo deseo lo que va a dar lo mejor de mí, no lo más oscuro. La felicidad no es que te llamen desde la CNN para conducir, es tener eso, pero disfrutar del mate con tu mamá. Ojo, no soy una mujer omm, tengo ataques de ira y los laburo bastante. Me pasa algo y grito y puteo, ahora me dura una hora, antes capaz dos días. Comencé con meditación y eso también logró calmarme.

“Tuve mis etapas de miedo a la muerte, pero un día me di cuenta de que lo había perdido, y que en realidad le tenía miedo a la vida. Si me iba bien pensaba en el fracaso, si estaba con un hombre, pensaba que me iba a dejar, si estaba feliz, pensaba en la depresión… La vida es genial pase lo que pase”.
-Fuiste la reina del chimento y ahora hacés entrevistas políticas,¿cambió el significado de la palabra frivolidad?
-La política y la farándula tienen mucho en común y las dos se han berretizado mucho. Cualquiera es candidato y en la tele es igual, de golpe de entrevistar a Susana Giménez pasás a una nadie. Creo que lo mejor es el equilibrio. En esta etapa puedo desplegar frivolidad desde un lugar de madurez y con otro nivel intelectual. Lo que hago tiene más que ver con mi momento, no me veo a las 4 de la tarde entrevistando a la mina que protagoniza el escándalo del momento, no sé ni qué preguntarle. No puedo sentarme a hablar con gente que no me importa más. No reniego de eso tampoco. Estoy en otra etapa.

-¿Volverías a la televisión abierta?
-Sí, haría un periodístico o un programa de entretenimientos, de esos que son diversión absoluta. Quiero show y tengo ganas de divertirme.

-¿Te gusta alguien de la televisión?
-Me parece genial Mirtha y eso que tuvimos muchas idas y vueltas. Me gusta mucho su escuela, esa de estudiar la noche anterior sobre el entrevistado. El otro día leí un reportaje a Susana y decía que si ella tuviera que hacer eso se mata. Ahí, me di cuenta que soy más de Mirtha, aunque Susana tiene un carisma impresionante. Quizá me gusta la mezcla de las dos: la divertida y carismática y la que estudia. También hay algo que tiene Moria que me parece la mujer con mayor sentido común de Argentina, no cambió ella, sino que nosotros nos acomodamos. Me apasiona el profesionalismo de Mirtha, el carisma de Susana y me inquieta la verdad de Moria. Son las tres grandes divas de este país. El tiempo pasa para todos por y para algo.

-¿Le encontrás algo malo al paso del tiempo?
-Es todo positivo. No me pongo Botox y nunca me voy a tocar la cara porque quiero que se transformé en la que merezca con el tiempo. No hay nada malo, no me da miedo cumplir años, sino estaría muerta. Tuve mis etapas de miedo a la muerte, pero un día me di cuenta de que lo había perdido, pero en realidad cuando lo analicé en profundidad tenía miedo a la vida. Si me iba bien pensaba en el fracaso, si estaba con un hombre, pensaba que me iba a dejar, si estaba feliz, pensaba en la depresión… La vida es genial pase lo que pase. El paso del tiempo mejora porque entendés la vida desde otro lugar. Todo lo que llega es sabiduría.

-¿Qué cambió el amor de pareja con la edad?
-Todo, yo siento que conocí al verdadero amor con Alejandro. Surgió cuando me dijo que era la mujer de su vida y quería tener una hija conmigo. Tuve muchas propuestas de matrimonio y para ser madre, pero esta fue diferente, por eso claramente acepté. Me di cuenta que alguien me amaba desde el lugar más profundo. Soy muy loca, apasionada e intensa en el amor, a veces quiero bajar un cambio pero no puedo. Soy sexual, romántica, no negocio, nunca me duele la cabeza. Me gusta estar linda para mi hombre, soy pura pasión.
-¿La llegada de Martina no hizo disminuir esa ebullición?
-No en mi casa. Si me aburro y no hay pasión, ¡chau! No puedo soportarlo. El amor de más grande tiene una cuota interesante, la pareja está conformada por una mujer y un hombre plantados, sin quilombos ni desesperación por desarrollarse profesionalmente. Es un amor verdadero y eso es muy difícil de encontrar. ¿Otro hijo? Martina me pide un hermanito pero le digo que mamá ya está grande…(risas)

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