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INTERNACIONALES

13-09-2017

La reforma laboral de Macron enciende la bronca en Francia


Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en varias ciudades de Francia en la primera gran protesta contra la reforma laboral impulsada por el presidente Emmanuel Macron, en una jornada de movilizaciones que en París terminó con represión policial, heridos y detenidos.

Las 180 protestas celebradas en toda Francia contra la flexibilización laboral que implicaría la reforma, que Macron quiere aprobar por decreto el 22 de este mes, encuentran al mandatario liberal, que asumió en mayo pasado, en plena caída de su popularidad.

La reforma, que según el gobierno busca crear empleo y atraer inversiones, fija topes en las indemnizaciones por despido y da prioridad a los acuerdos dentro de cada empresa por sobre el convenio colectivo de cada actividad, entre otros puntos que rechazan los gremios.

LAS CIFRAS DE LOS SINDICATOS

El sindicato CGT dijo que movilizó a 400.000 personas en todo el país, una cifra ligeramente inferior a las que reunió el año pasado contra una reforma más tibia que finalmente sacó adelante el presidente socialista Francois Hollande. La huelga se tradujo en la cancelación de vuelos y en el retrasos en los trenes, pero no creó la sensación de parálisis que se temía.

La amplia victoria de Macron en las presidenciales -refrendada en junio en comicios legislativos- con un programa en el que la reforma laboral figuraba entre uno de los puntos destacados, parece haber anestesiado en parte la contestación de la calle.

El presidente logró, además, romper el frente unido de los sindicatos con concesiones a algunos de ellos, lo que ha provocado que sólo la CGT, segundo sindicato del país, convocara a la huelga general de hoy. Ni la CFDT, primera central obrera y de talante reformista, ni FO, muy potente en la función pública, se sumaron a este llamado, aunque muchos militantes de ambos sindicatos y algunas federaciones se sumaron a las manifestaciones.

Macron logró incluso robar parte de la atención mediática a las protestas con un bien orquestado viaje a las Antillas francesas, recientemente golpeadas por el huracán Irma, y una puesta en escena que lo hizo aparecer como un capitán al frente del navío.

Todo lo contrario que la imagen que dejaron las manifestaciones, que en París se cerraron con enfrentamientos entre enmascarados y fuerzas del orden, un intercambio de proyectiles humeantes que se ha convertido en una costumbre en el cierre de las movilizaciones en Francia en los últimos tiempos.

Sin dar cifras precisas, la policía dijo que varias personas resultaron heridas en París y que la mayor movilización se saldó con detenciones, mientras que en Nantes, oeste del país, también hubo disturbios. La protesta en París comenzó poco después del mediodía en la plaza de la Bastilla, donde se concentraron unos 60.000 manifestantes, según los organizadores, y 24.000 según la policía. Las primeras dos horas de la marcha transcurrieron en calma hasta que efectivos de la policía antidisturbios reprimieron con gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a un grupo de alrededor de 300 manifestantes que estaban encapuchados.

La protesta coincide con la baja en la popularidad del mandatario, que se ubica actualmente en un 30%, según un sondeo de la empresa YouGov France publicado la semana pasada. El índice sigue en caída libre con respecto a los meses precedentes (43% en junio y 36% en julio). La baja en la aceptación ciudadana se registra en los simpatizantes de casi todas las tendencias políticas, incluido el centrismo, al cual pertenece el movimiento de Macron, La República En Marcha.

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