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ECONOMÍA

01-11-2017

El Presupuesto porteño en seguridad, comparado con otras ciudades del mundo


El Instituto de Políticas Públicas para Buenos Aires realizó una investigación sobre cuánto destina el gobierno porteño a seguridad, su efectividad y cómo lo hacen las principales ciudades del mundo.

Una de las principales problemáticas de la ciudadanía porteña es la inseguridad. Un enfoque utilizado para valorar la estrategia pública de reducción del delito y las violencias es analizar cuántos recursos públicos destina un gobierno a las políticas públicas de seguridad, cómo lo hace y cuál es su efectividad para reducir el delito. Una primera aproximación consiste en comparar el presupuesto de seguridad porteño con el de otras ciudades del mundo.

Ninguna ciudad es igual a otra: difieren en la cantidad de habitantes, su extensión geográfica, el flujo de personas que la transitan diariamente, la forma de la centralización o descentralización de la policía local y el financiamiento de las mismas. Así, por ejemplo, la policía de Nueva York (local) es la más grande de su país, con 34.450 policías y 48.550 empleados en total. Por su parte, Barcelona tiene 3.000 oficiales en la Guardia Urbana cuyas funciones apuntan al contacto con sus vecinos, la prevención del delito y el control de tránsito. La región de Cataluña destina además como policía en la ciudad a los Mossos d’Esquadra, con 9.200 agentes para actuar en delitos más complejos.

Mediante la Ley 5.688, sancionada a fines del 2016, se creó la Policía de la Ciudad, en la que convergen y se integran la Policía Metropolitana y una parte importante de la Policía Federal Argentina. En 2017, el Gobierno de la Ciudad tiene previsto destinar $29.461 millones en seguridad, para una policía que se estima en unos 24.000 oficiales y se encuentra en un proceso de ampliación hasta los 27.000 efectivos (alrededor de 15.000 policías en la calle). Este monto representa el 16,47% del presupuesto total de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según los datos públicos del presupuesto 2017.

Para realizar este análisis, en primer lugar comparamos el gasto en seguridad por habitante en ciudades de América del Norte (Nueva York, Los Ángeles y Toronto), Europa (Madrid, Barcelona, París, Roma) y América Latina (Bogotá y Medellín). Para ello, utilizamos la información de los presupuestos oficiales de cada una de las ciudades mencionadas, y también analizamos el presupuesto de la Comunidad Autónoma de Cataluña para complementar la información de Barcelona. Cabe mencionar que los tamaños de las urbes son diferentes: si miramos estrictamente la ciudad, Buenos Aires tiene población similar a Roma, Toronto, Madrid o Medellín. Si miramos el Área Metropolitana, en cambio, nuestra ciudad se parece a Londres, París o Bogotá. En términos de delitos, en cambio, existe una gran disparidad en Buenos Aires: las comunas del norte poseen índices cercanos a las principales ciudades de Europa (menos de 1 homicidio cada 100.000 habitantes) mientras que las del sur se acercan a Bogotá o Medellín (más de 10 homicidios cada 100.000 habitantes). En otros artículos nos referiremos a las cifras del delito. Por lo tanto, es posible realizar comparaciones con estas ciudades, siempre teniendo en cuenta las diferencias que existen entre ellas.

Si observamos el gasto en seguridad en dólares por habitante de cada ciudad, Buenos Aires es la segunda urbe que más invierte, con U$S599 por habitante, sólo superada por Nueva York con U$S630 por habitante. París, por ejemplo, gasta U$S203 por habitante, pero la cifra ascendería a U$S715 si se incluyera el gasto federal. Los Ángeles y Toronto poseen gastos en seguridad de U$S396 y U$S321 por habitante. En el caso de Barcelona, el presupuesto en seguridad municipal por habitante es de U$S210 por persona, a lo que habría que sumarle otros U$S 869 por habitante de la Ciudad de Barcelona. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los Mossos d’Esquadra brindan seguridad en la totalidad de Cataluña. El siguiente gráfico muestra la cantidad de recursos públicos por habitante que cada Ciudad invierte en seguridad:

En segundo término, comparamos el presupuesto total en seguridad de cada ciudad. En Los Ángeles, el gasto en seguridad y policía es de US$ 1.576 millones, un 17% del total mientras que en Nueva York remonta a los US$5.171 millones, un 6,29% de los US$82.112 de gasto total presupuestado para 2017. En París, la inversión es de €398 millones, pero a ello se le debe agregar el aporte del Estado Nacional de más de €1000 millones. En el caso de Barcelona, donde coexisten la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra, Barcelona invierte el 10,8% de su presupuesto en seguridad y movilidad ciudadana, (€295 millones) y solo 6% en seguridad ciudadana propiamente dicha. A su vez, la comunidad autónoma de Cataluña invierte €1.222 millones, un 3,21% del presupuesto total. Se observa entonces que la proporción del presupuesto destinado a seguridad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es similar a las ciudades norteamericanas y algo superior al gasto total de Barcelona y Cataluña. Si bien un presupuesto en seguridad similar al de Nueva York podría implicar que se posponen necesidades sociales prioritarias, también es cierto que una estrategia de seguridad inteligente y sensible ante la problemática socioeconómica puede complementar una estrategia de resolución de problemas. Por ejemplo, una política de vivienda y urbanización de los sectores sociales postergados podría ser acompañada por mayor presencia policial, y mayor infraestructura de seguridad en la zona como forma de igualar la provisión de servicios públicos a lo largo del tejido urbano.

Este abordaje nos permite una primera aproximación a la cuestión de la calidad en el gasto público: la Ciudad de Buenos Aires destina gran cantidad de recursos públicos a las políticas de seguridad. Pero ¿es tanto en relación a la población que realmente transita por la Ciudad todos los días? Por ello, para comparar, tomaremos la población de las áreas metropolitanas de cada ciudad. La mancha urbana alrededor de la ciudad central interactúa en términos económicos y sociales con el centro, por lo que sirve como variable a tener en cuenta a la hora de analizar los flujos de entrada y salida de la población a la Ciudad.

Cuando se incorpora el Área Metropolitana, la Ciudad continúa teniendo un presupuesto importante en seguridad, aunque menor. Se ubica entre el tercer y el quinto lugar con erogaciones de U$S127 per cápita, por debajo de Nueva York (U$S218) y Toronto (U$S148). Estaría, asimismo, por debajo de París si consideráramos también el gasto nacional (U$S128) aunque por encima, teniendo en cuenta solo el gasto local, de U$S36. La comparación con Barcelona es más relevante en este contexto, por el alcance regional de los Mossos d’Esquadra. Si evaluamos la población total del Área Metropolitana de Barcelona, el municipio gasta U$S 62,74 per cápita, y Cataluña agrega unos U$S259 por habitante. Asimismo, el gasto es superior, pero no tan lejos de otras ciudades europeas, como Roma (U$S90) y Los Ángeles (U$S84). Las ciudades latinoamericanas se encuentran muy rezagadas: México DF dedica U$S40 per cápita, Bogotá U$S19 y Medellín U$S10.

EL GASTO EN POLICÍA

La importante cantidad de policías que posee la Ciudad explica gran parte del presupuesto de seguridad de la Ciudad. En la Ciudad de Buenos Aires, el presupuesto en Seguridad destinado al pago del personal es de $21.856 millones, lo cual implica un 74% de la inversión total en el rubro y el 12% de todos los gastos de la Ciudad de Buenos Aires. Los Ángeles invierte U$S1490 millones en personal, que es aproximadamente el 95,46% del total del presupuesto para seguridad y policía. El presupuesto de la policía de Nueva York destinado a personal es de U$S4764 millones, es decir, el 92,4% del total de la inversión en seguridad. En Barcelona, el 75% del presupuesto municipal en seguridad se destina al pago de personal alcanza ndo un total de 221 millones de euros, mientras que a nivel de Cataluña, se invierten 871 millones de euros en personal para funciones de seguridad (de los cuales el 98% corresponde a los Mossos d’Esquadra). Esto significa el 71,3% del presupuesto en seguridad de la comunidad autónoma catalana. Es decir, el gasto en personal es más bajo en proporción del gasto total que en las ciudades norteamericanas, y levemente superior que en el municipio de Barcelona o en la Comunidad de Cataluña. Es importante notar que, en un período de nacimiento de la policía, un porcentaje de los recursos debe estar destinado a equipar la fuerza, por lo que es necesario que haya un porcentaje de gasto en bienes de uso, sin sacrificar, por otro lado, las remuneraciones y los incentivos a los oficiales.

Mientras que Buenos Aires destina U$S72.210 por policía, Nueva York U$S150.000 y Los Ángeles U$S160.000. Incluso París, si se tienen en cuenta los fondos nacionales (U$S228.5, supera el gasto de la Ciudad. Vale decir el peso del presupuesto de seguridad en la Ciudad no se explica por los salarios de los policías. Por el contrario, los policías poseen una remuneración relativamente baja en relación con las ciudades importantes.

La abundante cantidad de policías no se ha expresado históricamente en una mayor seguridad de los habitantes y de quienes trabajan diariamente en la Ciudad de Buenos Aires. Hay factores que pueden explicar el problema y que serán investigados en futuros trabajos: la insuficiente remuneración de la fuerza, la falta de provisión del equipamiento necesario para un número tan alto de policías, la escasa profesionalización de los oficiales, la falta de organización y de ordenamiento de las tareas policiales, las pujas entre jurisdicciones y entre signos políticos y el uso de oficiales para tareas administrativas hasta la creación de la Policía de la Ciudad.

Es evidente que la duplicación de funciones en los hechos entre la policía Metropolitana y la Federal generó una duplicación de las tareas y una desorganización de los roles de las fuerzas, así como tensiones políticas entre los distintos gobiernos. La incorporación de oficiales no fue, por lo tanto, organizada de una manera racional y planificada. Esto implica que se pueden inyectar muchos más recursos sin que la efectividad de la fuerza varíe significativamente, si no se dan los cambios institucionales relevantes. No obstante, si la nueva Policía de la Ciudad se organiza con eficiencia, el gobierno deberá aumentar el presupuesto por policía para ofrecer remuneraciones dignas e invertir equipamiento.

CONCLUSIONES

Los problemas de coordinación y organización del sistema de seguridad en la Ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana de Buenos Aires, implicaron un incremento exponencial del número de policías que terminaron en la conformación de la Policía de la Ciudad. Por cuestiones políticas y jurisdiccionales, no existía una clara separación entre las funciones del oficial y las administrativas, así como había superposición formal y sobre todo efectiva de los roles de cada uno. Ello generó gran confusión en la ciudadanía, que no comprendió el objetivo de las reformas en las últimas décadas. La nueva Policía de la Ciudad encara hoy una oportunidad histórica: barajar y dar de nuevo en materia de seguridad. Sin embargo, a pesar de que formalmente es una fuerza nueva, su personal y su organización heredan todos los problemas anteriores.El gobierno de la Ciudad, en este proceso, ha comenzado a profesionalizar la policía y contratar nuevos efectivos para renovar la fuerza.

Podemos concluir que la Ciudad de Buenos Aires no tiene un problema de falta de recursos públicos destinados a la seguridad sino que lo que falta es una política integral de seguridad que sobre la base diagnósticos construidos del análisis de la estadística criminal y la participación ciudadana destinen los recursos de acuerdo a las necesidades y prioridades de cada barrio porteño. Es decir, no es posible reemplazar calidad de la organización del trabajo policial por una mayor cantidad de recursos.

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