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ENTREVISTAS

06-07-2018

"En leyes como la Ley Justina, no hay grieta partidaria"


El diputado macrista Daniel Lipovetzky habló con SECCIÓN CIUDAD sobre la Ley Justina, la entrada en el Senado de la legalización del aborto, la actualidad y las elecciones 2019.

En tu reciente discurso por la Ley Justina, aprobada por unanimidad, hablaste de proyectos vinculados con la salud, portadores de esperanza, con un espíritu de acciones directas y eficaces. A pesar de las grandes diferencias, ¿hiciste alusión a la ley de la interrupción voluntaria del embarazo que se votará en el Senado?

Sí, en realidad no quise referirme expresamente porque la ley que mencionás dividió mucho al Congreso, como lo mostró el resultado de la votación, 129 a 125, y por lo tanto no quería hacer una relación directa. Sí destaqué la transversalidad de estos proyectos que están vinculados con la salud. La legalización del aborto es una cuestión de salud pública y la trabajamos transversalmente con diputados de diferentes bloques, sobre todo del grupo que la impulsamos. Estoy muy contento por votar tipos de leyes como la Ley Justina, donde demostramos que en este tipo de temas, las decisiones partidarias no existen.

Los últimos debates en el Congreso trajo consenso pero también acusaciones, insultos y gritos. ¿Dificulta el buen tratamiento de los proyectos?



A mi no me gusta la falta de respeto de ningún tipo. Por supuesto que tenemos diferencias entre los bloques parlamentarios y es lógico que así sea, pero no debe traducirse en faltas de respeto. El mismo diputado kirchnerista Leopoldo Moreau recordó una frase de Ricardo Balbín que me pareció muy interesante. "Antes de querer el respeto de tu adversario, primero lo debés respetar". Me parece que eso Moreau no lo cumple. Sin embargo, es una buena frase. Hay que ser consecuente con lo que se dice y tratar de debatir ideas respetuosamente. En el debate por la legalización del aborto, eso se notó. Tuvimos un debate de varios meses y trabajamos mucho para que sea tolerante, respetuoso y con altura. Ese es uno de los hechos más destacables de todo este proceso.



¿Cómo vivís la entrada del proyecto por la legalización del aborto en el Senado, siendo vos uno de los propulsores que aportó a la victoria del mismo en la Diputados?



La vivo con muchas expectativas, soy moderadamente optimista como lo fui en Diputados. Te diría más, cuando arrancó el debate, las posibilidades de que salga la ley eran aún menores de lo que parece hoy en el Senado, donde hay una posibilidad cierta de que sea aprobada. Esperemos que se apruebe así como vino de Diputados. Si se modifica y vuelve al recinto, de todas maneras habrá una ley de legalización del aborto en la Argentina, más allá de que se tenga que discutir el texto. Lo importante es que en el Senado se cumplan los plazos que se pauten. Nosotros fijamos tres plazos y lo logramos, escuchando a más de 700 expositores.



¿Crees que tendrá modificaciones en el Senado?



Uno espera que no, porque cada día que demora hay cientos de mujeres argentinas que realizan abortos clandestinos inseguros y ponen en riesgo su vida, su salud y hasta su libertad porque hoy una mujer puede ir presa por esto. Por lo tanto, una modificación implicaría que vuelva a Diputados, donde tuvimos un debate muy intenso y un resultado ajustado. Es una posibilidad porque es una cámara revisora y uno tiene que respetar lo que decida. Esperemos que no modifique y lo apruebe como salió en Diputados, así como muchas veces el Senado nos reclama las leyes que aprueban para evitar demora, por ejemplo, la Ley Justina. Se la trabajó muy bien y nosotros fuimos conscientes de la importancia de que ésta entre en vigencia para darle una solución a los más de 8.000 argentinos que esperan un trasplante. En el caso de la legalización del aborto, lo mejor sería que pase lo mismo.



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¿Cuánto influye la iglesia en el debate, recordando que la fuerza que tiene la institución con un Papa argentino en contra del aborto?

La posición de la iglesia ya la conocemos. Es la misma que viene desarrollando con este tema y con otros en la historia argentina. Se opuso a la ley del divorcio, a la ley de matrimonio igualitario. No me sorprende. Lo sí preocupa es que un diputado o senador pueda tomar una decisión en base a presiones de cualquier sector. La gente nos eligió para que votemos leyes que mejoren su calidad de vida. Y claramente una ley de legalización del aborto implica una mejora en la salud de las argentinas. No lo dice Daniel Lipovetzky, lo dijeron tres ministros de salud que pasaron por la Cámara de Diputados, dos del gobierno anterior y el actual ministro de nuestro gobierno.

Todo esto hablando de un tema que atraviesa transveralmente a la sociedad...

Sí, por supuesto. El Congreso y la sociedad están divididas pero hoy hay una formación mayoritaria a favor de la legalización. Sobre todo en el rango etario hacia quienes está dirigida la ley, que son los jóvenes de mediana edad. Ellos son los que más apoyan esta ley, entonces la división es mayor en el Congreso que en la sociedad.



Yendo al panorama económico. A los últimos gobiernos no peronistas les costó manejar su mandato. Según Beatriz Sarlo, Raúl Alfonsín "enfrentó un fracaso en su plan económico y una crisis fogoneada por gente irresponsable", mientras que a De la Rúa "lo sacó una crisis financiera que demostró que los blindajes del FMI sirven poco". ¿Qué tipo de esperanza deben tener los ciudadanos que se encuentran en una situación desventajosa y no ven nada nuevo salir a flote?



Me parece que comparar la situación actual con la de la Alianza es un error. En ese momento hubo un gobierno que decidió mantener una ley de convertibilidad que había generado cuando asumió De La Rúa, un 20% de desempleo y un tipo de cambio fijo que no se podía modificar y eso nos llevó a la gran crisis. Vimos un gobierno que no tomó decisiones para cambiar. Por lo contrario, acá hay un gobierno que está muy atento a las cosas que pasan en la sociedad y hasta cuando tiene que decidir cambiar una parte de su equipo o plan económico. Hoy tenemos un tipo de cambio alto a diferencia de su momento, donde teníamos un dólar más bajo y eso de alguna manera va a ayudar a mejorar la competitividad de las pymes argentinas. Los cambios de gabinete responden a esa nueva lógica. Por lo tanto, desde ahora se vienen unos meses que van a ser difíciles, no lo negamos por supuesto. La devaluación va a implicar en parte un traslado de precios, esperemos que no sea promocional. Hay que trabajar más en eso porque es lo que puede afectar más a la población, pero a mediano plazo esto va a ayudar a disminuir el déficit tan alto que teníamos y a evitar la alta influencia de importaciones, por lo que se va a reforzar a las pymes que son las que tienen mayor empleo en la Argentina. El 70% del empleo lo dan ellas.

Elisa Carrió aseguró que "se es pobre por falta de oportunidades". El nivel de pobreza toca el 27%. ¿Al gobierno le falta más políticas estructurales de inclusión?

No diría que al gobierno, al país le falta resolver esta situación. Nosotros recibimos una Argentina después de 12 años de kirchnerismo con 12 millones de pobres. Por lo tanto, lo que vos preguntas, habría que preguntarle primero al kirchnerismo si no le faltó. Este gobierno pone énfasis en la inclusión social y la ley de la regularización de los asentamientos y las villas está en ese mismo marco. Por supuesto que resolver la desigualdad latente no es tan fácil. No se le puede pedir a este gobierno que lo resuelva en dos años cuando hubo un gobierno que no lo resolvió en 12. Pero confío que vamos a empezar a mejorar. La pobreza disminuirá y tendremos un país con mayor igualdad que es a lo que todos aspiramos.

Tu mandato termina en 2019, ¿cuáles son sus razones para seguir acompañando a Cambiemos en el Poder Legislativo, en caso de una posible candidatura?

Si voy a ser candidato o no, no lo sé. Dependerá de la decisión de Mauricio Macri y de los que lideran este espacio, entre ellos Horacio Rodriguez Larreta y María Eugenia Vidal. En caso de que decidan que continúe en la Cámara de Diputados, lo voy a hacer con mucho gusto. Insisto, el proceso de cambio que la gente votó en 2015 implica por lo menos dos mandatos de un gobierno porque no se puede cambiar el país en poco tiempo, sobre todo cuando venimos de una situación tan difícil. Más allá de si comunicamos bien o mal, hay números que son claros: alta inflación y una desigualdad enorme de muchísima pobreza. Eso es indiscutible, después podemos discutir si la gente está mejor o peor, pero está claro que recibimos un país con 12 millones de pobres. Para disminuir la pobreza, hay que tener un proceso a largo plazo, no hay soluciones mágicas. Por eso, un nuevo mandato de Macri sería lo ideal y en ese marco, sería un honor continuar apoyándolo en la Cámara de Diputados.

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